miércoles, 24 de enero de 2007
Cuarto menguante


Para no sentirme un cuarto menguante
voy a prenderme del sol
y tostar mi piel hasta que quede en carne viva,
así removeré la suavidad
con que sus manos Impregnaron mi tez,
así borrarán sus aromas
que mis poros aun respiran,
y sólo así secará de mis labios
la humedad que dejaran sus besos.

No hay mucho que decir
cuando la verdad se desnuda
y se muestra en una danza
que seduce y que atormenta.

En esta noche sin estrellas,
luego de una tarde gris nublada,
que apropiada la melancolía asoma.
Del Poemario Vendaval

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