I
Descorchado está el vino
respirando un aire de preludio,
encendida la joven vela
descubre formas en derredor.
La mesa puesta frente a frente,
y las copas gendarmes vigilando al merlot
esperan impacientes el momento
del brindis, la comparsa y la pasión.
La música tenue meciendo al silencio
mezcla su danza con los aromas
de la espiritual uva y el incienso.
Todo listo,
todo a tiempo,
sólo queda esperar
II
La amarilla luz en el otoño de su ciclo
y la mitad del vino revuelto en mi sangre,
acompañan ya una hora convicta
aquel desolado espacio de la otra rivera.
Y mientras el tanino ruboriza,
la rapaz impaciencia devora la calma
y cual épico rito de inmolaciónme invita beber una copa más.
De pronto el mundo gira a mayor revolución,
y por el contrario mi compás aletargado
inhibe cualquier intención de escapar.
Sólo el alma en sus pilares
mantiene erecta la confianza
Y erguida la mirada en tamaña soledad
III
Un merlot en seis capítulos
y junto a su sempiterna ausencia
aquel obstinado pensamiento…
nada dura para siempre.
Sucumbe el cuerpo en granate marea,
envejecida la vela exhala un último suspiro
y reconozco entre miradas y murmullos
que ha sido suficiente espera y suficiente vid
Sabrá el viento que costas su vendaval azota,
sepa el tiempo que en el vientre de mi reloj
las arenas se han petrificado.
Y aun quedando en esta isla embriagado
por la fina curva de sus dulces labios,
bien valió la pena esperar.
Del Poemario Vendaval