Vivir
Vivir para olvidar
después de haber vivido, ignorar de la vida los dolores
y pretender no haber sufrido,
da lo mismo que seguir siendo un huésped uterino
y a veces, lo mismo que jamás haber nacido.
Yo prefiero admitir
haber caído miles de veces,
ungirme con todas mis heridas y derrotas
y terminar viéndome aun de pie,
en este inmundo carnaval
de injusticias, reveces e idiotas.
Yo prefiero llevar el alma hecha pedazos
y desgarrada la carne hasta los huesos
que aceptar por un segundo miserable y tibio
que no quise, que no quiero…
que he olvidado.
Yo prefiero en esta hora sublime el veneno,
A un falso abrazo
reconfortante y compasivo,
Y prefiero sin dudar un a Dios
en dos viserales flagelos
que un quizás a la deriva
en las lindes del amor…
y el desamor.
Del Poemario Vendaval










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