miércoles, 24 de enero de 2007
La Espera


I


Descorchado está el vino
respirando un aire de preludio,
encendida la joven vela
descubre formas en derredor.


La mesa puesta frente a frente,
y las copas gendarmes vigilando al merlot
esperan impacientes el momento
del brindis, la comparsa y la pasión.


La música tenue meciendo al silencio
mezcla su danza con los aromas
de la espiritual uva y el incienso.


Todo listo,
todo a tiempo,
sólo queda esperar


II


La amarilla luz en el otoño de su ciclo
y la mitad del vino revuelto en mi sangre,
acompañan ya una hora convicta
aquel desolado espacio de la otra rivera.


Y mientras el tanino ruboriza,
la rapaz impaciencia devora la calma
y cual épico rito de inmolaciónme invita beber una copa más.
De pronto el mundo gira a mayor revolución,
y por el contrario mi compás aletargado
inhibe cualquier intención de escapar.


Sólo el alma en sus pilares
mantiene erecta la confianza
Y erguida la mirada en tamaña soledad


III


Un merlot en seis capítulos
y junto a su sempiterna ausencia
aquel obstinado pensamiento…
nada dura para siempre.


Sucumbe el cuerpo en granate marea,
envejecida la vela exhala un último suspiro
y reconozco entre miradas y murmullos
que ha sido suficiente espera y suficiente vid


Sabrá el viento que costas su vendaval azota,
sepa el tiempo que en el vientre de mi reloj
las arenas se han petrificado.


Y aun quedando en esta isla embriagado
por la fina curva de sus dulces labios,
bien valió la pena esperar.

Del Poemario Vendaval

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